El fin de la tregua
“Feliz cumpleaños”, te escribí terminando con un corazón. Hacía poco habíamos hablado de la vida, del amor, de la soledad, de los años, del pasado y del futuro. Habíamos hecho una tregua para sanar, parecía apropiado saludar. No lo era. El resultado fue el de siempre: estabas borracho y en tu afán de no decir las cosas mal, no entendiste que hay cosas que es mejor no decir e insististe a pesar de que te pidiera que no. Y terminé de la misma manera que las últimas tres mil y una noches. Ya perdí la cuenta de los techos que he mirado en la oscuridad escuchando el playlist en el que te retraté un día y que hasta hoy sigue creciendo porque nunca encontré una mejor manera para traducirte y todo lo que un día quisimos decirnos además de mis letras, y es que van tantos años que este libro ya cuenta 15 páginas, ¿será digno de ser llamado libro? Sin darnos cuenta se nos pasó la vida construyendo una historia de despedidas y dolor en las entrañas con cada palabra mal dicha sin saber p...