Un viaje a través de la ansiedad
A mamá la mató la ansiedad y cada día me aleja de papá. Cada vez que intento entenderla se ríe en mi cara, hasta el punto en que hoy, todo mi cuerpo lleva su huella. Mis dientes están manchados y despicados por la nicotina y el estar mordisqueando. Mis pulmones son débiles por la cantidad de humo que he inhalado. Un día cualquiera, quise enfrentarla y la desafié queriendo hacer las cosas bien. En el afán por recuperar el tiempo perdido, por demostrar que no era mi primera vez, por querer sacar su veneno de mi ser, se rió de nuevo y la patada salió con más fuerza de la que mi propio cuerpo pudo resistir. Busqué entonces sosiego en la música y cuando todo parecía estar en su mejor momento, apareció de nuevo su burla en forma de una canción que inmovilizó mi mano en un intento de cumplir las expectativas de alguien que no era yo. Tratando de mantener la compostura, intenté luego conseguir un buen trabajo. Todo parecía ir bien, hasta que un examen físico declaró que mi oído no e...