El todo y la nada
Es difícil seguir el ritmo de los pensamientos que inundan mi mente cada segundo. Tú ya estás aquí y no me queda de otra que dejarlos salir para que me dejen dormir. ¿Qué es eso que no puedo descifrar? Quiero irme de aquí. Hace un año creí tener el control de mi vida y ahora la vida me enseña que es siempre ella la que lleva la batuta. Que la respuesta soy yo y que tengo que encontrar la pregunta. Que nada cae del cielo, pero todo llega cuando dejas de buscarlo. Porque así es ella, caprichosa y contradictoria. Su mensaje, tan impronunciable como el nombre de una criatura lovecraftiana. Pienso también que no entiendo esta obsesión por el pasado, esta nostalgia, este volver a lo que ya no existe, ni esta necesidad de romantizar el dolor y poetizar cada palabra, este afán por no pensar, pero terminar volviendo cada noche a los lugares donde floreció mi vida, ¿por qué me cuesta tanto disfrutar el hoy si igual mañana he de extrañarlo? Necesito dejar de pensar y empezar a actuar, per...