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Ana sigue aquí

  Ana sigue aquí. La veo todos los días en el espejo, en mis dientes amarillos por los cigarrillos que esconden largos ayunos. En los mil vasos de agua que han sido mi único alimento por semanas enteras, junto a un cóctel de antidepresivos; detrás de la excusa de ahorrar, de no querer cocinar. En mis jornadas extremas de danza y hasta en la misma rabia con la que me destrocé la pierna. En la música a todo volumen para no escuchar el sonido de mis tripas completamente vacías. No quise reconocer su presencia cuando la gente empezó a preguntar si algo pasaba, pues mi cuerpo lejos estaba de la imagen visual que la acompaña, hasta que un día ya no; entonces llegaron los atracones para enmascarar la realidad. Pronto entendí que no pude reconocer su presencia precisamente porque siempre había estado allí. Sin embargo, no logro identificar lo que enmascara ella, ¿serán esas ganas de desaparecer? Las inseguridades y el odio hacia sí mismo me parecen demasiado superficiales, Ana esconde al...

El cirujano

 Me encontraba trabajando en una habitación de mi casa perfectamente adecuada como quirófano. Primero hice los planos cefalométricos correspondientes para la cirugía, luego procedí a hacer los trazos en el rostro, sin embargo, esta vez me resultó más difícil de lo normal.  Cuando por fin me sentí conforme con el diseño, procedí a aislar la habitación del ruido y la luz externa. Organicé el instrumental, acomodé los espejos y me instalé. Anestesié el nervio facial y comenzó la operación. En los ojos del paciente podía ver que estaba nervioso a pesar de su consentimiento y sus manos comenzaron a temblar, pero continué igual. La sangre empezó a correr por el rostro, sin embargo no sentí nada. La operación terminó exitosamente, me acerqué al espejo y no podía creer lo que había logrado, lo que hasta hace unas horas fue un rostro deforme para mí: armónico y perfectamente proporcionado, hoy se asemeja a esas bestias a las que toda mi vida soñé parecerme: feral, sangriento. Ahora soy...

Luna en Acuario

 A quien me ha juzgado por mi léxico soez, puedo asegurarle que podría expresarme como una doncella victoriana si quisiera, pero esa no soy yo; a quien me ha juzgado por mi libertad sexual, puedo asegurarle que no encontrará un corazón más leal que el mío; a quien me ha juzgado por compartir de más, puedo asegurarle que no conoce un tercio de mi vida si no la ha vivido conmigo, pero a fin de cuentas yo no tengo por qué darle explicaciones a ninguno de ustedes, hijueputas.  Yo, que me he preocupado toda la vida por complacer, por agradar, por el contrario me he quedado sola. Los amigos que solía ver una vez a la semana hoy se juntan sin mí, prefiero eso a igual sentirme sola en su compañía. Acostumbrada desde pequeña al abandono, he decidido destruir los lazos que me aten a cualquiera con el fin de evitar angustias innecesarias, ya no tengo tiempo para distracciones. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que es cuando la luna se cruza con la vasija en el cielo que se me h...

'The future is now'

  Desde hace un par de años la gente empezó a decirme que el mayor de mis problemas era el autosabotaje y yo sólo me enojaba porque no lograba entender específicamente a qué se referían. Desde el accidente me centré mucho en la meditación y en la hipnosis y me han servido para sanar muchas cosas, heridas que ni siquiera sabía que tenía. Una mañana como cualquier otra después de llegar del trabajo, entré a YouTube para buscar una meditación para dormir y encontré una hipnosis para superar el autosabotaje y pensé ‘vamos a ver si esto me ayuda a descubrir de qué habla esta gente’ y al principio estaba bastante incrédula, así como soy yo, terca. En la tarde me levanté antes de que sonara la alarma y llegué puntual al trabajo como siempre y durante el turno nocturno aproveché para adelantar entregas (parciales). Al llegar a casa repetí el proceso y al día siguiente, como descansaba, me puse a organizar el cuarto, desempolvé la batería y ensayé por más de tres horas combinando ambos inst...

'Bum, bum bum; ta, ta, ta', gritó la tambora.

  Lo que el Ballet folclórico de UNAULA significa para mí y mi familia no tiene cómo ser medido. Recuerdo vivamente el día que después de un acto cívico en el que habían bailado cumbia, me quedé con el jumper del colegio todo el día esperando a mi mamá para mostrarle cómo bailaba y cómo con los ojos encharcados y una sonrisa de oreja a oreja me dijo ‘el sábado nos vamos para la Autónoma, ya vas a ver el abrazo que le voy a dar a Willy’, me dijo, ‘mami, ¿pero será que sí se acuerda de ti? Han pasado muuuuuuchos años ya’, le respondí. Abrió los ojos sorprendida y me respondió, ‘¡pues claro, si él fue la figura paterna de tus tías y yo, por allá en los setenta - ochenta, cuando mi mamá tenía la cafetería en el centro, allá lo conocimos, nos enteramos del grupo y empezamos a bailar las tres, pero con el tiempo sólo fui quedando yo. Ahí conocí al papá de tu hermano y a su vez él a la mamá de su hija’, y procedió a poner el vídeo de ‘La noche’ del Joe Arroyo, ‘curioso que ellos, que es...

Cavilaciones

  ¿Qué puedo decir? Soy una mujer de ciencia, pero también de cultura y sociedad. Sé utilizar un microscopio y puedo realizar sembrados microbiológicos, entiendo la distribución de los elementos en la tabla periódica, puedo diferenciar un elemento por el color de su combustión y nombrar los compuestos en sus diferentes nomenclaturas. Me sé de memoria la anatomía de cabeza y cuello, comprendo la saliva como nadie, llevo grabado en el cerebro cada rincón de la boca humana y puedo verla hasta con los ojos cerrados, además aprendí a revelar radiografías al mismo tiempo que fotografías. Me he vuelto hipocondríaca, por suerte también aprendí qué medicamentos debo tomar en cada situación. Por mi ascendencia y el profundo amor a la música que me inculcó la misma, puedo enseñarte a leer una partitura de Bach, a interpretar una interesante variedad de instrumentos mientras te canto la historia de la música desde su creación hasta la llegada del reggaetón. Puedo decodificar los mensajes...

Un viaje a través de la ansiedad

 A mamá la mató la ansiedad y cada día me aleja de papá. Cada vez que intento entenderla se ríe en mi cara, hasta el punto en que hoy, todo mi cuerpo lleva su huella. Mis dientes están manchados y despicados por la nicotina y el estar mordisqueando. Mis pulmones son débiles por la cantidad de humo que he inhalado. Un día cualquiera, quise enfrentarla y la desafié queriendo hacer las cosas bien. En el afán por recuperar el tiempo perdido, por demostrar que no era mi primera vez, por querer sacar su veneno de mi ser, se rió de nuevo y la patada salió con más fuerza de la que mi propio cuerpo pudo resistir.  Busqué entonces sosiego en la música y cuando todo parecía estar en su mejor momento, apareció de nuevo su burla en forma de una canción que inmovilizó mi mano en un intento de cumplir las expectativas de alguien que no era yo. Tratando de mantener la compostura, intenté luego conseguir un buen trabajo. Todo parecía ir bien, hasta que un examen físico declaró que mi oído no e...