'The future is now'

 

Desde hace un par de años la gente empezó a decirme que el mayor de mis problemas era el autosabotaje y yo sólo me enojaba porque no lograba entender específicamente a qué se referían. Desde el accidente me centré mucho en la meditación y en la hipnosis y me han servido para sanar muchas cosas, heridas que ni siquiera sabía que tenía. Una mañana como cualquier otra después de llegar del trabajo, entré a YouTube para buscar una meditación para dormir y encontré una hipnosis para superar el autosabotaje y pensé ‘vamos a ver si esto me ayuda a descubrir de qué habla esta gente’ y al principio estaba bastante incrédula, así como soy yo, terca. En la tarde me levanté antes de que sonara la alarma y llegué puntual al trabajo como siempre y durante el turno nocturno aproveché para adelantar entregas (parciales). Al llegar a casa repetí el proceso y al día siguiente, como descansaba, me puse a organizar el cuarto, desempolvé la batería y ensayé por más de tres horas combinando ambos instrumentos. La incredulidad empezó a disminuir.

En mis habituales viajes motorizados entre destinos aprovechaba para reflexionar sobre el autosabotaje (esto ya lo hacía desde antes) y comencé a verlo claramente: mi posición ante la vida, atascada en el pasado como una suerte de adolescente eterna, con una nostalgia extraña por la etapa escolar que me traía mirando con los ojos encharcados el lugar en el que crecí desde que salgo con alguien que conocí allí y cuyo amor combinado con la hipnosis me ha ayudado a superar muchos obstáculos como el hoyo del consumo. No se me olvida que hace poco menos de dos meses otra vez quería morir y la verdad es que algo en mí sí murió, afortunadamente, hoy puedo decir que esta Nathaly y la que fui hasta hace muy poco no se conocen, que la actual conoce y respeta la existencia del pasado y se pregunta de vez en cuando si el pasado la reconocerá a ella.

Desde mi última publicación sobre mi resentimiento hacia este país me propuse verlo desde otra perspectiva: leer autores colombianos, ver cine y diferentes producciones audiovisuales nacionales, observar el paisaje con ojos de turista, de inmigrante, como si más bien en algún momento de la vida hubiera sido yo quien decidió dejar a mi familia para venir aquí y no al revés para ver qué es lo que realmente tengo para ofrecer y al mismo tiempo qué tiene este lugar para ofrecerme a mí y la experiencia ha sido bastante grata: he aprendido a apreciar el clima, la gente, hasta volví a usar el transporte público como lo haría en cualquier otro lugar, sin dejar de criticar abierta y duramente las problemáticas sociales que han azotado y siguen corrompiendo este platanal.

También a vísperas del concierto de una de las artistas más importantes en mi vida me encontré con la que fui antes de que el rock llegara a mi vida, a la niña que un día quiso ser cantante y que aún se sabe de memoria los éxitos de Los 40 principales y Radio Tiempo de los 2000, esa que tanto me esforcé por esconder en busca de la aceptación de personas que durante mucho tiempo me hicieron sentir inferior, o más bien, que consideré superiores. Entonces me acordé de aquella vez que me reconcilié con la idea de que disfrutar del fútbol no me hace menos mujer y entendí que escuchar otros géneros no significa que vaya a dejar de escuchar las leyendas del género que me abrió las puertas del mundo y que eso último tampoco significa que deba seguirme escondiendo para escuchar las canciones que le dieron vida a la persona que fui un día.

Escuchando entrevistas de esas artistas que amé un día y que hoy por hoy son profesionales y exitosas me llegó la idea de que tal vez aún no es tarde. Que a veces malinterpretamos las consecuencias de nuestras propias malas decisiones con mala suerte, saqué conclusiones y decidí que ya no quiero ser esa que se esconde entre quejas, arrepentimientos, resentimientos y excusas, esa que siempre está buscando a quién culpar. Todavía no tengo claro qué quiero lograr con ello, pero al menos ya sé lo que no quiero seguir siendo, bien sea porque la hipnosis está funcionando, porque ya no hay eclipses bloqueando la vista, porque los astros al fin recobraron su dirección, porque me visitó un ángel durante el sueño, porque al fin se me activó la glándula pineal o por cualquier explicación que la metafísica decida darle. Sólo sé que mientras escribo esto, una canción de The Offspring dice ‘the future is now’ y muchos otros versos que congenian totalmente con lo que ahora sale de mis manos como una de tantas curiosas ‘casualidades’ que me hacen preguntarme si es real que el Universo nos habla y de ser así, me hace muy feliz que siempre me hable a través de la música.

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