10/07/23
Hay días como hoy, noches como hoy en las que el tiempo perdido me pesa como una herropea gigante. En las que encuentro innecesaria y vana mi propia existencia. En las que me estorba la belleza del mundo y de los demás porque siento que jamás seré digna de ser parte de algo bello y me torturo a mí misma buscando la forma de transformar el sentimiento en poesía, cuando lo único que en realidad quisiera es agarrar el cable que reposa a pocos metros de mí y agotar con él el flujo de oxígeno hacia mi cerebro. Entonces, para luchar contra la tentación, aguanto la respiración hasta que todo a mi alrededor se vuelve oscuro, pero de nuevo me ataca esa cobardía de que quizás el mundo no note mi ausencia, “¿por qué habrían de notarla si nunca he destacado en nada?” y vuelvo en mí sólo gracias al dolor de cabeza mezclado con impotencia. A veces pienso que a papá no le dolería perderme, sino más bien que me vaya sin haber sido alguien y esta última conclusión me hace pensar que quizás esto...